Sobre la abogacía como acción ética

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Siempre he pensado que la abogacía era parte de un saber humano acerca de la justicia, además de una ciencia social. En los últimos ocho años, mi manera de ejercer la abogacía tuvo más que ver con lo segundo que con lo primero. Para explicarme, usaré de algunos conceptos griegos, cuyo significado es fijado sobre todo por la filosofía aristotélica, como síntesis y compilación del mundo griego antiguo, según la exposición de Felipe Martínez Marzoa en su "Historia de la Filosofía".

Hablando de saber, en griego επιστήμη, hay dos saberes distintos. El “saber hacer”, en griego τέχνη, un saber especial, que se refiere tanto al modo de ser (ámbito de lo ente) como al saber. Su correlato es un hacer como producir (ποίησις, “producción”). Soy versado en la τέχνη del derecho. Me veo a mí mismo como un artesano del derecho, un relojero del foro, que con precisión, abstraído en su taller, confecciona los mecanismos exactos para defender los intereses de sus clientes, produce la defensa pertinente a cada caso concreto, poiéticamente. Siempre he dicho que la abogacía es un trabajo creativo. Y es un trabajo estético y óntico -estudia el caso concreto-.

El otro aspecto de la επιστήμη es el “saber qué hacer”, en griego προαίρεσις, que se refiere sólo al modo de ser, ya que al saber correspondiente Aristóteles le llama φρόνησις, el saber qué hacer propiamente dicho. Su correlato es un hacer como actuar (πρᾶξις, “acción”). En la esfera de lo proairético, de la elección, el abogado sabe qué elegir, de entre lo posible.

Así, para Aristóteles, la ética es la ontología particular de τά προαίρεσις όντα. Y la πρᾱξις, “acción” es ella misma τέλος (“fin”), mientras que en la ποίησις, en la “producción” es τέλος algo distinto de ella misma. El “bien” relevante en el modo de ser de la acción es esa condición de ser-ello-mismo-fin propia de la acción; será aquel modo de vida que pueda tomarse él mismo como fin. A esto llama Aristóteles ευδαιμονία.

Llegamos a la abogacía en cuanto acción ética, al ejercicio práxico de la abogacía, que discierne prudencialmente acerca de la acción como fin en ella misma.

La πρᾶξις totalmente ella sola, autosuficiente y libre es la θεωρία, que nada tiene que ver con la moderna “teoría”, sino con la actitud del θεωρός, el que participa en el juego viniendo de fuera. En el juego del derecho, distanciado en la justa medida para saber del derecho-juego mismo como tal. Al ser la θεωρία una distancia sobre el derecho-juego, es el más radical estar en el derecho-juego. La asunción radical de la πρᾶξις da lugar a la θεωρία. Finalmente, la φρόνησις, llevada a la radicalidad, es σοφία.